Es innegable que hoy en día vivimos tiempos de crisis económica, política, social, ecológica y, hay hasta quien dice de valores. En realidad, los valores nunca han estado en crisis (aunque esa sea la percepción social), los humanos en cambio si lo estamos, tan es así que no existe una figura o un modelo a seguir con las virtudes necesarias para poder serlo. De manera general, se puede decir que el maestro tiene el deber de ser especialista en su área para transmitir conocimientos, pero además debe poseer ciertas destrezas, habilidades y virtudes que ayuden al desarrollo integral del alumno, es decir, darle los medios para que sea capaz de desenvolverse en la sociedad y contribuya de alguna manera a mejorarla. Visto así, es preciso subrayar que la formación de valores es más que la enseñanza cívica lo cual de por sí, ya involucra un juego de intereses. Como los principales involucrados en este caso son los alumnos, no está de más reconocer que son objeto de corrupción, discriminación, intolerancia. . . en la medida que no existe igualdad de oportunidades, además la educación finalmente es la acción que ejercen las generaciones adultas sobre los niños y adolescentes especialmente porque son quienes aún no están formados y por lo tanto son más manejables lo cual reprime y domina, y esto, es lo que aprenden, de ahí la necesidad de darle un valor a los valores. Por otro lado, la escuela como institución y los maestros como partícipes en ella han sufrido una seria devaluación al entregar resultados poco cualitativos. Así las cosas, es necesario considerar los valores que habrán de reivindicarlos con la sociedad, pero sobre todo los que habrán de transmitir para dar lugar a la formación y desarrollo de sujetos con cierta ética y moral.
La cuestión aquí radica en el papel de la educación y la tarea del maestro quienes deben tener la disponibilidad para asumir el reto de transmitir valores, fenómenos relacionados a la filosofía y ciencias sociales, tarea delicada porque más que conceptos es imprescindible el ejemplo. Todo ello, tiene la finalidad de contribuir a la idea de lograr una autonomía en los alumnos, con esto quiero decir que, aún cuando la formación de valores es labor del maestro, es el alumno quien habrá de ser libre para decidir su propia su ética y moral que no es lo mismo que ser libre de elegir entre lo que se le induce. La responsabilidad tendrá que ser más bien una corresponsabilidad, es decir, implica a uno mismo y el respeto por el otro. Con esto, se puede esperar la satisfacción de haber actuado conforme a una ética y moral, claro, en estos tiempos tan acelerados a pocos les importa actuar conforme a unos principios. Pero eso en realidad es causa de preocupación relativa si nos ponemos la camiseta como comúnmente se dice; el pasado debe ser un antecedente y el futuro una consecuencia del presente, por tanto el reto consiste en crear hoy una base sólida de actitudes y valores y, obviamente darles un valor, una importancia en nuestra vida.
Una de nuestras tareas como agentes educativos es el de empaparnos de los avances tecnológicos utilizándolos como herramientas para realizar la mediación pedagógica. Que nosotros somos los comunicadores del aprendizaje y que debemos aplicar la comunicación afectiva y efectiva con nuestros alumnos. Tomando en cuenta los códigos de comunicación verbal y no verbal.
martes, 17 de noviembre de 2009
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Creo que los valores son integros en cada persona, el docente entra a laboratorio y lo ve limpio entonces indica al alumno que debe dejarlo limpio, usar bata, no debe comer en aula, no dbe decir palabras antisonantes, ni usar celulares durante clases, entonces estamos inconcienemente participando en la educación en valores del alumno, probablemente no sea evidene, pero creo que al igual que otras materias interrelacionamos. ¿Que opinas?
ResponderEliminarSaludos
Luis Fidel Torres
María Elena, creo que casi todos los docentes tratamos de dar un buen ejemplo a los alumnos, pero desgraciadamente ellos no lo ven así, y al contrario se sienten reprimidos; por ejemplo, al decirles que no tiren basura, que lleguen temprano a la clase, que respeten a sus compañeros, que guarden silencio, que cumplan con la tarea, etc.
ResponderEliminarSaludos
Norma Elia.
María Elena comparto con Luis fidel que debemos crear la interdisciplinariedad de nuestra asignatura con otras, pero no de papel sino de acciones, donde el alumno vea la funcionalidad de una con otra y que no sólo es química o CTS y V sino que ambas en su interrelación son necesarias para su formación, esto se puede hacer con actividades que impiquen análisis de su vida cotidiana.
ResponderEliminarSaludos
Atte. Roly Méndez
Hola Maria elena
ResponderEliminarEl alumno es libre de decidir su ética y moral, pero como docentes tenemos esa gran tarea de mediar su aprendizaje buscando estrategias que le ayuden a entender realmente el significado de los conceptos y despues llevarlo a la práctica.
Saludos
Atte. Vicenta